La redacción del presente documento tiene como objetivo exponer mi experiencia en la docencia, desde el instante que decidí competir por el puesto, las experiencias que he obtenido en el poco tiempo que llevo ejerciéndola, así como aquellas cuestiones que han estado inmersas desde el comienzo hasta la actualidad las cuales han sido de vital importancia para forjar mi identidad como docente.
Soy Licenciada en Psicología, egresada del Centro de Estudios Superiores Francisco de Montejo de la Ciudad de Valladolid Yucatán. Desde pequeña tenía muy en claro que quería ser, alrededor de los 12 años empecé a tener un interés muy profundo por la Psicología; cabe mencionar que este interés fue de manera innata, ya que no había tenido ningún contacto cercano con algo relacionado con esta profesión, a pesar de pasar por circunstancias un poco difíciles en mi niñez. Por suerte conté con el apoyo de mis padres que me ayudaron a emprender esta bella profesión.
Los primeros años de mi licenciatura fueron la mayoría teóricos, con algunas prácticas en lo referente a la entrevista clínica, ya en los dos últimos años la mayoría de las materias eran prácticas. Desde que entre a la carrera tenía en claro con qué tipo de población quería trabajar, ya sean jóvenes de secundaria o de preparatoria. Tuve la oportunidad de realizar mi servicio social en la escuela que en la actualidad laboro, desde ahí reafirme la gran pasión que tengo al poder trabajar con adolescentes. Sin embargo he tenido la oportunidad de trabajar con niños en psicoterapia, curiosamente en aspectos involucrados en lo educativo.
Llevo muy poco tiempo como docente, ha sido una de las experiencias más gratificantes de mi vida, aunque no niego que al igual ha sido una de las más frustrantes y demandantes. La frustración la he podido experimentar los primeros días de clases, al pasar del plano de alumno a maestro, puesto que como alumna tenía inmensas expectativas de mis maestros, de los contenidos y de la manera de impartir la clase, estas cuestiones estaban presentes a la hora de estar frente a grupo. Sin embargo considero que el sentirme expuesta en cierta manera, hacía que me preocupara a dar lo mejor de mí en la clase.
Al igual que en mi carrera, los maestros que me impartían clases no eran maestros de profesión sino mas bien psicólogos, terapeutas y uno que otro educador; lo mismo sucede en el plantel donde laboro, la mayoría de los docentes tienen una profesión ajena al ámbito educativo, sin embargo esto no quiere decir que no sean aptos para desempeñarse como maestros, como menciona José M. Esteve en su artículo: debemos elaborar nuestra identidad profesional como docentes.
Esta identidad se va consolidando conforme pasan los años y las experiencias que podamos tener en el transcurso de esta bella profesión que muchos de nosotros hemos adoptado con una gran pasión. Confieso que sigo puliendo mi identidad docente, mi poca experiencia en el ámbito educativo me ha llevado a tener buenos y malos recuerdos y vivencias, pero creo que estos son de gran importancia a la hora de pulirme como docente.
Recuerdo que al inicio de esta gran experiencia utilicé el famosísimo método de ensayo y error; planeando, realizando actividades que más se adaptaban a la circunstancias, me he dado cuenta que la gran mayoría así nos iniciamos en la docencia.
Algo que ha sido muy fructífero en esta nueva etapa es tener un vínculo cercano con los demás docentes del plantel, ya que con ellos he podido compartir experiencias que me ayudarán a pulir mi identidad docente. El saber que tenemos preocupaciones, problemas y satisfacciones en común es un punto de apoyo muy grande, y sobre todo tener en común que lo más importante en este camino que hemos elegido es el bienestar educativo de nuestros estudiantes.
Estoy consciente de la responsabilidad que he adquirido desde que acepté esta bella labor, del impacto que puedo tener en los estudiantes, ya sea positivo o negativo; así como de la necesidad de prepararme día a día para forjar mi identidad profesional, y mencionando de nuevo a José. M. Esteve., tenemos que ser maestros de humanidad, no debemos perder la esencia de nuestra materia prima: nuestros jóvenes estudiantes, valorarlos como personas y como estudiantes.
La especialización en Competencias docentes, me ha brindado herramientas valiosas para mejorar mi práctica docente, así como un sustento teórico de la RIEMS; volver de nuevo a un papel de alumno ha sido emocionante y mu demandante ya que lo he tenido que conjugar con mi papel docente, esto me ha dado la pausa para entender a mis estudiantes, sus frustraciones, preocupaciones así como sus aspiraciones.
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